POLVORÍN

La Súperchica del Zumbido…

Por: José Ángel Solorio Martínez, 12-02-2018 .

En Reynosa, Tamaulipas, México, mi voto es para Maky Ortiz. Estoy decepcionado de tanto político con ofertas electorales exóticas, extranjerizantes y faltas de sentido común. Las mamarrachadas y candideces –sólo a él se le ocurre, que apoyar a Meade puede ser sensato- de Serapio Cantú; las ocurrencias del Chuma Moreno –nomás él puede creer que los reynosenses se van a volcar en simpatías a su favor, sólo porque su primo es la mera paipa en una parte de la ciudad- y las ideas de llevarnos a la venezuelización o a la cubanización de parte de los MORENOS Rigoberto Junior o Armando Zertuche, hacen que mi sufragio se decante a favor de la Dama de los Congales; de la Superchica del Zumbido.
Si señores: voy con Maky.
Ella no tiene dobleces.
Se ha asumido como propietaria familiar de Disneylandia y tope en donde tope, defiende a capa y espada a su marido que ya siente la lumbre en los aparejos por su gusto por fajos de dólares venidos del sudor y del amor de las sexoservidoras que laboran en la concurrida Colonia Ramos a quien sus consuetudinarios clientes han rebautizado como el Zumbido.
Es decir: habla con la verdad.
¿Qué hombre o mujer dedicado a proporcionar felicidad y gusto a sus conciudadanos puede ser calificado de ambicioso vulgar, por aquellos beneficiados de ese antiguo oficio?..
Ha dicho que se quiere reelegir.
¡Muy bien!
María la Bandida, allá por los años 50 en la Ciudad de México, se convirtió en una celebridad por la gente que atendió en su fabuloso congal. Iban Secretarios de Estado, gobernadores, senadores, diputados, alcaldes, artistas y pistoleros. Y nadie nunca, se atrevió a censurar su actividad y noble oficio.
Lo mismo en Ciudad Victoria, una famosa madrota llamada María la Barca, inundó de placer la capital del estado. Más popular que la Bandida, la Barca diseminó erotismo entre el proletariado y la baja burocracia de la ciudad. Aunque no faltaron algunos gargantones, que requerían de sus misericordiosos oficios con la discreción del caso.
Entonces, por qué pretender cancelar las aspiraciones políticas de Maky si aparte que gobierna una de las ciudades más importantes –del estado y del país- aporta una dote de placer a sus conciudadanos bastante reconocida y claramente saboreada.
Maky la Congalera, les ha ganado el parpareón a su adversarios.
A las despensas que reparte en diversos cinturones de miseria, le ha agregado algo de cachonería a la ciudad y a los ciudadanos. Y vaya que esa disposición se agradece, se reconoce.
Por eso voy con Maky.
Los otros candidatos, son aburridos y carentes de solidaridad social.
No me interesan.
La neta: Maky, ha mostrado la mejor oferta sociopolítica.
Me cae.
Me gusta su propuesta: más congales y menos demagogia…

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