LLERA………. SIEMPRE ES NOTICIA

LOS CHINGASOS DE ANTES

Por: OTHON VILLARREAL GUZMAN, 13-02-2020 .

La gente de la Ciudad de Guanajuato cuenta que allá por mil 830 pegó por vez primera una terrible enfermedad que provocó una gran cantidad de muertes y por temor al contagio eran inmediatamente sepultadas sin embargo no era así pues al sufrir un desmayo daban la impresión de haber fallecido razón por la cual para evitar el contagio sin saberlo las enterraban inmediatamente vivas que al despertar dentro de la sepultura aterrorizadas morían por asfixia y con el rostro terriblemente horrorizado razón por la cual las momias de Guanajuato presentan
en su rostro ese aspecto de miedo y horror.

Digo lo anterior porque al autor de esta tribuna le tocó ser testigo de dos que tres casos pues en ocasiones los familiares envolvían sus muertos en una sábana sin tomarse la preocupación de revisar su ropa pero al buscar algún detalle olvidado abrían la sepultura y eran cuando veían que el cuerpo estaba boca abajo lo que les indicaba que lo habían sepultado vivas.

A propósito algo parecido sucedió en Llera allá por la segunda mitad del siglo pasado cuando un empleado que se desempeñaba como secretario de la comuna falleció en su propio escritorio por lo que todo el pueblo se conmocionó pues la persona era sumamente apreciada por la gente que no se explicaba del porque de su fallecimiento si se le veía llena de salud.

Al parecer fue un infarto pero como estos todavía no se conocían solo se dijo que fue por su avanzada edad. Años después sus familiares que ya vivían en Ciudad Victoria, Tamaulipas, sacaron sus restos del panteón y se los llevaron a la capital desconociéndose donde se encuentran.

En fin por aquellos años la medicina se encontraba en pañales y la gente les tenía más confianza a las curanderas y curanderos que a los médicos razón por lo cual eran muy poco lo que les interesaba a estos venir al pueblo a prestar sus servicios pues eran mas solicitadas las curanderas a pesar de que solo curaban con un tecito de hierbabuena y una barrida de cuerpo con albaca o con hojas de elote
sin olvidar los siete brincos en cruz que teníamos que dar sobre un hormiguero o en hojas de mezquite o de mala mujer.

El caso es que cuando íbamos a ver al doctor con cierta burla que olía a regaño nos decía y ahora porque no fuiste a ver a doña Juanita o a doña Chonita que eran por esos años algo así como lasdoctoras del pueblo.

Por supuesto que no decíamos nada y aguantábamos el regaño porque de no ser así nuestra madre nos daba una piedra de regular tamaño con la orden de venderla con algún vecino bondadoso y este con justificada razón nos decía “y yo para que chingados quiero piedras si aquí tengo un chingo”.

Y para atrás la gente, por supuesto cargando la jodida piedra pero eso si llenos de salud…. El premio era una tasa con café negro y una pieza de pan de esas que llamaban ojaldradas o conchas,

A propósito y no les miento pero yo tuve que vender algo así como veinte piedras pues así por el estilo eran los regaños de antes…. lo bueno es que todavía no había bloks de cemento si no imagínese usted que chinga y lo malo era que teníamos que darle el dinero a la jefa.

Los otros castigos eran sacar agua de la noria para regar las fregadas matas o de lo contrario ir hasta el canal de riego que estaba como a cien metros de la casa.

Los sábados y domingos las friegas eran más duras pues había que ir al potrero a limpiar de zacate el sembradío de frijol, maíz, calabaza y el cabrón ajonjolí que por cierto no rendía mucho para llenar el cabrón costal de cincuenta kilogramos y a querer o no pos” cargarlo en carretilla para trasladarlo a la
casa desde la “Y” griega que viene siendo un poquito más de un kilometro de distancia.

En fin eran unas chingas bien sabrosas sin pasar por alto que cuando se trataba de regar el solar había primero que limpiar el canal de riego, llegar a las compuertas para abrirlas y vigilar que no nos robaran el agua porque era un pleito de la chingada y a golpe limpio….. algunos ganaba pero en otros salía con el hocico roto y la camisa llena de sangre…. Por supuesto otra friega por ensuciar la camisa o el pantalón tan pronto llegaba a casa.

Por las noches nos íbamos al cine de don Ramón y ver las películas trepados en un árbol o por la rendija de la puerta donde por cierto cada vez recibíamos un jodaso en la frente por andar de mirones y no pagar la entrada.

En fin qué tiempos aquellos tan chingones que me tocó vivir de niño…. Pleitos en la calle, darle vuelo a los caballitos o a la llamada ola para divertirme un rato y allá a las quinientas aventarme un raspado de sabor a fruta con harto chile y leche nada mas para que se pasara el coraje.

Pero ni modo así era antes y había que aprender a vivir.

HASTA MAÑANA Y BUENA SUERTE



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