LA COMUNA.

El fin de los cuentos chinos

Por: José Ángel Solorio Martínez, 05-02-2026 .

La presidenta Claudia Sheinbaum, se encuentra en un dilema: hacer políticos a los amigos o hacer amigos a los políticos. Pareciera, asunto similar; pero no: hacer políticos a los amigos, implica dar cargos de autoridad a los cercanos, aún y cuando no cumplan con los mínimos requisitos; hacer amigos a los políticos, conlleva otorgar espacios de poder a los políticos profesionales con una cercanía que se va perfilando en el despliegue de proyectos conjuntos.
En la coyuntura de las sucesiones gubernamentales -de las 17 en juego el 2027-, sería complicado encontrar tres amigos -o amigas- con trato cercano, entrañable de la presidenta. Muchos actores, -y muchas- presumen su proximidad por las fotografías que gentilmente ella decide tomarse con ellos.
Lo cierto es que, aunque no es tan hermética en sus sentimientos, -recordemos que su formación científica, la hace responder más la razón que a la emoción- es una mujer que administra con racionalidad sus afectos y sus acciones.
Por otra parte, es explicable que tenga tan pocos amigos en la política. Su espacio profesional por más de 40 años fue la academia en la UNAM, en donde aprendió a negociar con los candentes y complicadísimos movimientos de Izquierda y a instrumentar sus primeras mecánicas de poder. Hoy casi todos los aspirantes a gobernadores son generacionalmente diferentes -35 a 55 años- y distantes de su actividad científica.
Por esas razones, Claudia no pude tener amigos en las entidades federativas.
Es decir: Sheinbaum tendrá que hacer amigos -amigas- a los políticos.
En Tamaulipas, por más rollos que nos echen los precandidatos -y precandidatas- para mostrar el amor de Sheinbaum por ellos -ellas-, lo real es que nadie goza de las preferencias anímicas de ella. Es explicable: en dos o tres años, no se erige una amistad confiable ni se delinea una confianza plena.
(La sólida relación entre AMLO y Sheinbaum, se logró tras décadas de luchas populares por los derechos de la ciudadanía, y de coincidencias en el trabajo político centrado en el interés de las mayorías).
Y menos, cuando se muestran titubeos para engarzar los programas ideológicos que ella promueve.
¿Cómo externará su anuencia por los candidatos de MORENA, ante ese escenario?
Como indica la razón: con información.
¿Y cuáles son las fuentes para conocer candidatos y escenarios?
El aparato de siempre: la secretaría de gobernación, la inteligencia militar y el gobernador.
Todavía no sabemos cómo masca la iguana. En los próximos meses, la presidenta nos entregará -encriptada o abiertamente- la nueva metodología presidencial.
Cuide su dinero, que no le vengan con cuentos chinos.
Que no le digan, que no le cuenten…

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