LA COMUNA.
El caso del Mencho
Por: José Ángel Solorio Martínez, 23-02-2026 .
Ante la imposibilidad de construir un plan de gobierno alternativo viable, la oposición a la IV T y su Segundo Piso, sigue apostando a los intentos de generar ingobernabilidad por parte de los grupos antisociales y las presiones de Estados Unidos que buscan similar evento.
Sólo hay que ver sus reacciones en la coyuntura generada por el abatimiento del Mencho.
Jubilosos los adversarios de la presidenta Claudia Sheinbaum, potenciaron las reacciones del grupo delincuencial creando noticias falsas -tomas de aeropuertos, atentados a aviones, ataques a civiles- para construir un ficticio escenario de inestabilidad social generalizado.
¿El objetivo?
Fortalecer el cuento, de la debilidad del Estado mexicano ante los jefes del narcotráfico. Esa intención aviesa, lleva implícita la idea de que el país únicamente puede ser gobernado con la ayuda militar de USA, porque se desmoronan sus formas de gobierno. Por esa razón, no es excesivo llamar traidores -o apátridas- a quienes consolidan ese discurso que se esconde ya no tan abiertamente.
La respuesta de las instituciones nacionales, a las acciones de los poderes fácticos, mostró una fortaleza del Estado, que contraviene las principales tesis de prianistas y de sus homólogos gringos, de que la presidenta Sheinbaum está acotada por esos sectores que disputan espacios y autoridad en algunas regiones del país.
Por primera vez en mucho tiempo, estos bandoleros están sitiados y acorralados por el aparato coercitivo del Estado. Ni la corrupción ni la violencia han erosionado al Ejército, a la Marina y a la Guardia Nacional; habrá prietitos en el arroz, pero son los menos.
Lo que presenciamos este inicio de semana, fue la demostración más fehaciente de que cuando el Estado quiere, puede enfrentar cualquier amenaza que pretenda ponerlo en duda; ya sea con herramientas de la política, ya sea con los instrumentos de la ley. No hay forma de violencia más organizada y legítima, que la del Estado cuando defiende la soberanía y el territorio de la nación.
Eso es lo que lastima a la oposición: la emergencia vigorosa de la presidenta tras los acontecimientos de Jalisco.
Las organizaciones delictivas, son perversos juguetes de fuerzas internas y externas. Son usadas y desechadas, cuando dejan de ser útiles para sus fines.
El prianismo, las utilizó en el pasado para enriquecerse y otras veces para legitimarse. Es conocido que la banda del Mencho nació, creció y se consolidó en el sexenio del presidente Felipe Calderón. Ahora, con cierto cinismo -panistas y priistas- acusan al gobierno federal de tener vínculos con el crimen organizado.
En Tamaulipas es lo mismo; pero más barato.
El exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca, acusa a MORENA de ser cómplice del guachicol en la región. Como si no fuera público que su familia, es precursora en el país de ese ilícito negocio.
Bien decía AMLO: la doctrina de la derecha es la hipocresía.