LA COMUNA.
La reforma electoral y las rémoras
Por: José Ángel Solorio Martínez, 25-02-2026 .
La reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, va. El Partido Verde (PV) y el Partido del Trabajo (PT), considerando la aprobación -como originalmente la planteó el Poder ejecutivo-, era auto aniquilarse, resistieron hasta el final: sólo aceptaron, cuando les garantizaron ponerle parches suavizantes; vamos: una reforma light.
Los plurinominales no desaparecerán; sólo cambiarán de máscara; y los asuntos del financiamiento -esos sí vitales para ambos- lograron achicar la rasurada. En cuanto a los órganos electorales se compactan para frenar el dispendio institucional que caracterizó al viejo régimen.
La conducta de esos actores políticos los pintó como realmente han sido: rémoras, parásitos de la IV T. Acostumbrados a los privilegios y con pagos políticos descomunales y desproporcionados, no cedieron. Obtuvieron una victoria bastante temporal; se puede decir, que en unidad con algunos personajes del Segundo Piso -o que se dicen ser, de esta expresión- lograron los convenencieros cambios en las leyes electorales.
Sin duda: victoria pírrica del PT y el PV; ganaron con una sobrerrepresentación que les alimentó MORENA, pero perdieron la confianza que les ofreció por mucho tiempo su coaligado más potente: la IV T.
Es previsible, que algunos diputados petistas y verdes, en lo individual, voten en contra de la reforma. En el pecado terminarán llevando la penitencia; el vigilante ojo de los simpatizantes de la transformación les hará pagar, poniéndolos a borde de la pérdida del registro.
En Tamaulipas, esa actitud desleal, de completa ambición vulgar, los hará tocar piso: la mayoría de los diputados federales actuales, fueron candidatos prestados por MORENA. Seis de los ocho. De mayoría, esas organizaciones políticas, a lo mucho, podrían disputar con expectativas un distrito de Reynosa; el restante territorio, es mayoritariamente pro IV T.
La presidenta ya los midió: son compañeros de viaje; y como los de su contextura, cambian con cualquier pretexto de trayecto y de amistad.
El mayor impacto de un escenario de distanciamiento, Reynosa será el epicentro de ese reacomodo. La fragmentada clase política, se atomizará más con una coalición lastimada. Los seguidores de la senadora verde, Maky Ortiz Domínguez, perderían la apuesta para ser candidata a gobernadora, por el bloque MORENA-Verde-PT; tomar el camino en solitario con el PV, convertiría en un berenjenal la ciudad ya de por sí complicada por los múltiples intereses de todo tipo que ebullen en esa metrópoli.
Del PT ni se diga: es apenas una entelequia que vive por el oxígeno que le regala MORENA. Al distanciarse de la IV T, vivirá un fatal naufragio que enfatizará aún más su cadavérico aspecto.
De todas formas, las pútridas burocracias partidistas, sienten cercano su reemplazo.
Éste es el primer paso, de la reforma electoral que la IV T requiere, porque la prometió.