LA COMUNA.
El PRI exporta políticos a NL
Por: José Ángel Solorio Martínez, 03-03-2026 .
El PRI tamaulipeco mostró una potencia que se creía en picada. No es así. Los hechos lo muestran, claramente. Uno de sus elementos más prominentes, resultó con las tradicionales mañas de la más rancia clase política regional.
Con un promisorio futuro político, la tamaulipeca -enviada a Nuevo León, por el tricolor tamaulipeco- en la entidad que la adoptó generosamente, está a un tris de perder todo el capital político adquirido en años de militancia y décadas de caminar en los sinuosos laberintos de poder del ex invencible.
La exdiputada nuevoleonesa, oriunda de Villa de Casas, Karina Barrón Perales, ahora enfrenta un proceso penal por mentir a una autoridad y realizar lo que la fiscalía general de la República considera un montaje.
La denuncia tenía meses en proceso. El senador Waldo Fernández, presentó una queja de hechos en referencia a Barrón Perales.
La damita tamaulipeca, contrató así nomás por ocurrencia, a otra fémina para que acusara de acoso y violación a Fernández. Pretendía acabar con la carrera, de quien meses antes la había derrotado en las urnas ganándole el escaño en el Poder legislativo.
Era un plan, pensaron, infalible.
Obvio: ante lo expuesto por la presunta afectada, se le vino el mundo encima a Waldo.
La opinión pública, que regularmente hace juicios con lo publicado en los periódicos o en las columnas de los editorialistas, casi lo crucifica.
Cimbraron la trayectoria de Fernández.
Aguantó vara y pidió una investigación de las autoridades competentes.
Lo que encontraron los sabuesos fue una trama de telenovela propia de Televisa; con villana y todo.
Resulta que Karina, le pidió a uno de sus asistentes localizar a una dama para hacer un “trabajo especial”.
Así lo hizo.
Había una buena recompensa: un millón de pesos.
Deborah, fue la persona que asumió el riesgo por tan abultada paga; a ella se sumaron varios más en la celada, entre ellos un abogado.
El senador no se amilanó.
Asimiló toda la metralla mediática y lanzó la contraofensiva.
Fue intensa la batalla en los tribunales.
Más de un año y medio tardó el litigio.
La tamaulipeca confiada en ganar el caso, continuó normalmente con sus actividades en el ayuntamiento de Monterrey, Nuevo León.
Los abogados de Waldo resultaron mejores que los de la paisana Karina.
Lamentable: otro político tamaulipeco que cae en chirona.
Otro priista más.
Como se ve: el PRI tamaulipeco, produce puro político con calidad de exportación.