La Comuna

La soberbia de nuestra clase política

Por: Josè Angel Solorio Martìnez, 30-07-2026 .

Peligrosamente -para él- se cierra el cerco contra el exgobernador, Francisco García Cabeza de Vaca. La contraofensiva de la presidenta Claudia Sheinbaum, a las presiones del gobierno norteamericano, -la denuncia expresa de la omisión de extradiciones, de personajes que delinquieron en México y viven en EUA-, hizo que por primera vez en años la justicia gringa, pondere los más de 300 casos que han estado, por una razón u otra, frenados ya por desdén, ya protección, ya por ninguneo a las autoridades mexicanas.
Día a día, se acumulan más hechos probables constitutivos de delito, en los cuales se involucra al otrora poderoso personaje binacional.
A los ya conocidos de lavado de dinero, enriquecimiento ilícito, delincuencia organizada, ahora se suma una vinculación directa -en sus tiempos de gobernador- con la mega refinería incautada en Reynosa, Tamaulipas, México.
Es sólo una punta de la madeja.
El entramado construido con los capitales de esa clandestina empresa está formado por numerosos tamaulipecos -particularmente reynosenses- que lucraron por años con los oscuros fondos del hidrocarburo robado.
Como jefe del Ejecutivo estatal, CdeV, -dice el Expreso de Victoria- entregó contratos del gobierno del estado a empresas ligadas a la refinería asegurada por la FGR.
¿Bajo qué criterio aprueba un gobierno estatal, relaciones comerciales con una factoría que se mueve en la economía irregular?
¿Por qué se aprobaron pagos con dinero público a esos empresarios de cuello manchados de guachicol?
El fiscal anticorrupción tamaulipeco, al parecer, sigue en sueños. Lo mismo el fiscal general, quien no acierta a cumplir su trabajo y le endilga sus responsabilidades al gobernador para que le haga la chamba.
Para la familia Cabeza de Vaca-Gómez, el futuro inmediato presagia tormentosos escenarios sociopolíticos. Grupo de poder en Tamaulipas, desde hace casi 30 años, ahora se percibe diezmado, debilitado por la proclividad a nutrirse de fondos públicos y los, no menos importantes, capitales prohijados por la corrupción.
Su familia, de un tiempo acá, se marchó a los EUA. Hasta una de sus hijas, que cubría una regiduría en el ayuntamiento de Reynosa, abandonó el cargo sin explicación.
Su hermano el diputado Ismael García Cabeza de Vaca, sigue en el Congreso local, ausente en la mayoría de las sesiones.
Sólo su hermano político, José Ramón Gómez Leal, con una frialdad sorprendente -sólo vista en criminales de piel endurecida- anda en precampaña para gobernador del estado. Está como Ruffo Appel; tanto pidió que se investigara a los guachicoleros, que cuando lo hizo el gobierno federal, llegó al principal contrabandista de hidrocarburos del país: el propio panista.
JR también dice que se le investigue.
La soberbia, sigue siendo el principal activo de nuestros políticos.
Por algo la iglesia, lo considera pecado mortal.

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